Hoy nos tocó revisar otra vez las pinches zapatas porque después de la lluvia del sábado se volvieron a humedecer unas partes. El maestro dice que aquí “la tierra se echa para atrás” por tanta agua que corre por debajo y la neta sí se nota cuando uno mete la varilla para revisar. Trajimos más bultos de grava porque la que teníamos ya estaba medio pastosa. Lo bueno es que un vecino nos prestó lonas para tapar donde todavía no fraguaba bien.
A medio día cayó la típica cecina, porque acá no hay de otra, y entre tacos y tortillas nos contaron que casi todas las obras empiezan con el presupuesto súper cortito y luego la gente va soltando de poco en poco. Pero eso sí, todos vienen a “dar una mano” cuando hace falta, hasta la señora que vende pan se ofreció a traer café si mañana también llueve. A veces digo que construimos medio a como Dios quiere, pero con un chingo de ganas, y eso se nota.
Autor: Daniela Solórzano
Ubicación: Yecapixtla, Morelos